SlowPT & SlowPT Edu Manifiestos

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PT Manifiesto:

Llevo 14 años trabajando de fisioterapeuta. Muy pronto creé mi propia empresa a la que le fue bien durante un tiempo pero que tuve que cerrar a los 4 años. Actualmente paso consulta de manera autónoma, pero he trabajado en grupos de trabajo grandes y pequeños, con ambientes fantásticos y otros no tan buenos.

En ese tiempo he tratado desde deportistas de élite hasta abuelitos del barrio de Moncloa, pasando por atender a pacientes con 2 años de lista de espera en la Seguridad Social y  por tratar pacientes en un hospital de Australia. He sacado adelante a muchos de ellos, incluso algunas fueron “recuperaciones milagrosas”. Otros se recuperaron por si solos. Pero también he tenido pacientes con los que me equivoqué, con los que no salieron bien las cosas o simplemente no acabaron contentos. Incluso he tenido delante pacientes con red-flags muy evidentes de patologías no diagnosticadas que no supe leer…

Tuve la suerte de trabajar y aprender de algunos de los mejores fisioterapeutas del mundo y también la oportunidad de estar con algunos bastante peores

He tenido de compañeros a fisioterapeutas que muy pronto serán “gurús” de este mundillo, verdaderos genios a los que no les importaba compartir su experiencia y visión de la fisioterapia conmigo. Y también he tenido a otros que nunca aportarán nada a la profesión ni a sus pacientes, auténticos embaucadores, flautistas de Hamelín que toman por ratas a sus pacientes. Pero de todos aprendí algo.

Y durante el camino lo que sí he aprendido es que la única manera que tenemos de progresar como profesión es ser críticos con lo que hacemos y con lo que dejamos de hacer. No es un camino fácil como muchos argumentan; parece que criticar es lo más sencillo de esta vida. Pero hay muchas maneras de criticar:

cuando la crítica es reflexiva, mesurada y fundamentada es más probable que sea justa

Y por otro lado lo que no es nada fácil es ser consecuente con la misma y con uno mismo por haberlo hecho. Esa es la gran diferencia.

Espero que el blog SlowPT vaya en esa dirección y seamos coherentes con el discurso.

EDU Manifiesto:

Nunca pensé que llegaría tan pronto. Nadie me preparó para dar clase.

Cuando uno empieza a enseñar de manera reglada, se ve tentado por dos extremos: intentar impartir las clases que a uno le gustaría recibir o mimetizarse con las acciones docentes del entorno educativo en el que estás. Aunque a menudo uno tiende a replicar el modo en el que recibió clase hace ya muchos años atrás. Estos tres modelos no tendrían por qué ser opuestos, pero a veces son muy lejanos entre sí.

Creo que a cada docente no lo queda más remedio que elegir su  propio camino

Llevo 9 años ya compatibilizando trabajo con docencia de grado y postgrado; tutorizando, dirigiendo y coordinando grupos de investigación en fisioterapia y en educación. Sé que estoy de paso en este mundo tan apasionante y me lo tomo cómo una parte más de mi propio long-life-learning. Ya en marcha he tenido la oportunidad de recibir formación y participar en la creación de contenidos y materias, optando casi siempre por escoger formas poco habituales de trabajar competencias y conocimientos. Pero sobre todo:

  • preguntándome por el por qué de lo que enseño y por qué lo hago de esa manera
  • interesándome sobre lo que es la evaluación y lo que ésta debe significar

He tenido suerte, porque a lo largo de todos estos años he tenido muchos ejemplos tanto a seguir como a no seguir. Y además encontré a personas que me acogieron como aprendiz sin pedirme nada a cambio.

Ésta es una manera de devolver lo que me han dado

He escrito capítulos de libros, me publicaron algunos artículos de investigación y también he escrito otros a los que ninguna revista interesaron. He dado muchos cursos y seminarios de terapias manuales y también de técnicas envueltas de intereses comerciales que nos venden cómo maravillosas (cuando no lo son), hasta que mi ética me impidió continuar con esa situación.

También he asistido a muchas formaciones y cursos. Demasiados. A veces sin tener oportunidad de aplicar con tranquilidad las técnicas que aprendía en 25-horas-de-seminario-de-fin-de-semana. Mi desilusión con algunos de ellos y mi forma de ir entendiendo el aprendizaje hizo que me planteara hace 4 años si no existen otras formas de organizar la formación continua de los profesionales de Ciencias de la Salud:

  • ¿Cuánto de aprendizaje verdadero se produce en un aula con 20 alumnos por instructor durante un fin de semana con jornadas de 10-12 horas seguidas?
  • ¿Podemos utilizar mejores herramientas docentes en estos “cursos de expertos” sin dejar de lado la evidencia de la técnica en cuestión?
  • ¿Se pueden organizan los cursos pensando en maximizar la calidad del aprendizaje en vez de la cantidad?
  • ¿Por qué no diseñar los seminarios basándonos en lo que sabemos sobre cómo es la manera más efectiva de aprender?
  • ¿Podemos aplicar la mejor evidencia disponible en educación de competencias para los profesionales de la salud durante un “curso de experto”?
  • ¿Hay maneras de individualizar la enseñanza en este tipo de formación para alcanzar las expectativas de cada participante?
  • ¿Se puede democratizar más el espacio de aprendizaje? ¿Podemos hacerle partícipe al alumno en las decisiones del curso-de-fin-de-semana?

En definitiva,

organizar e implementar formación qué, sobre todo, ponga el foco en el estudiante y sus pacientes más que en el experto y en su propia técnica

Desde mi vuelta de Australia no he dejado de formarme, practicar y refinar este enfoque poniendo a punto las técnicas con grupos de profesionales y estudiantes, organizando las asignaturas y los seminarios desde un punto de vista Neuroeducativo, y colaborando con docentes y clínicos que tienen las mismas inquietudes que yo en este tema.

Espero que esta iniciativa provoque una reflexión y, al menos, un cambio en la forma de mirar la formación continua de los profesionales de la salud y de su impacto vez en los pacientes que estos traten (que entre tú y yo… somos tod@s). Deseo que les resulte tan significativo como a mí.